La jubilación activa permite a los pensionistas compatibilizar el cobro de su pensión con el ejercicio de una actividad laboral, ya sea por cuenta ajena o propia. Este año, el Gobierno ha introducido reformas significativas para flexibilizar y fomentar esta modalidad, especialmente para autónomos y pymes.
¿Qué ha cambiado en 2025?
- Eliminación del requisito de cotización completa
Hasta ahora, para acceder a la jubilación activa era necesario haber cotizado lo suficiente para percibir el 100% de la pensión. Desde abril de 2025, basta con haber cotizado al menos 15 años, con 2 de ellos dentro de los últimos 15 años. Esto facilita el acceso a colectivos con carreras laborales más discontinuas, como mujeres o trabajadores con periodos de inactividad. - Compatibilidad con incentivos por demora
Ahora, los trabajadores que retrasan su jubilación pueden seguir percibiendo su pensión mientras trabajan. Además, pueden beneficiarse de incrementos en su pensión o recibir un pago único por cada año de demora. Por ejemplo, si un trabajador decide retrasar su jubilación durante 5 años, puede alcanzar el 100% de su pensión. - Jubilación activa para colectivos con carreras discontinuas
La reforma facilita la incorporación a la jubilación activa de colectivos con carreras de cotización más cortas e intermitentes, como históricamente ha ocurrido en el caso de las mujeres por el cuidado de hijos u otros familiares. - Jubilación activa en el sector público
Los empleados públicos ahora pueden acceder a la jubilación activa bajo las mismas condiciones que el resto de los trabajadores, eliminando desigualdades históricas y fomentando la continuidad laboral en el sector público. - Jubilación parcial más flexible
Se amplía la reducción de jornada hasta un 75% en la jubilación parcial, permitiendo a los trabajadores reducir su jornada laboral mientras perciben una parte de su pensión. Además, los contratos de relevo deben ser indefinidos y a tiempo completo, manteniéndose por al menos dos años.
¿Qué significa esto para autónomos y pymes?
- Mayor flexibilidad: Los autónomos pueden seguir trabajando mientras perciben su pensión, lo que les permite mantener su actividad económica sin perder ingresos.
- Incentivos económicos: Los incrementos en la pensión por retrasar la jubilación pueden suponer una mejora económica significativa para los autónomos que decidan continuar trabajando.
- Reducción de costes: La posibilidad de reducir la jornada laboral y contratar a un relevista puede ayudar a las pymes a rejuvenecer sus plantillas y transmitir conocimiento a las nuevas generaciones.
Recomendaciones.
- Evaluar la viabilidad de la jubilación activa: Es importante que los autónomos y pymes analicen si la jubilación activa es adecuada para su situación personal y profesional.
- Consultar con un asesor: Dado que las implicaciones fiscales y laborales pueden variar, es recomendable contar con el asesoramiento de un profesional para tomar decisiones informadas.
- Informarse sobre los incentivos por demora: Los autónomos que estén considerando retrasar su jubilación deben informarse sobre los incentivos disponibles y cómo pueden beneficiarse de ellos.
